top of page
< Back

Estoy en, creo, el salón de mi casa

Estoy en, creo, el salón de mi casa hablando con alguien cuando veo que en el suelo debajo de la estantería yace totalmente inmóvil y con los ojos cerrados mi hijo L.
Me asusto y le llamo varias veces pero no reacciona, no responde.
Voy angustiada hacia él y al zarandearle para despertarle noto que está totalmente rígido.Es como una rigidez postmortem.
Grito su nombre llorando, cada vez más angustiada. Me siento en suelo y apoyo su cabeza en mi regazo. Le abrazo, meciéndolo, notando su rigidez durante un rato hasta que poco a poco comienza a ablandarse su cuerpo empezando por cabeza y cuello y cuando por fin abre los ojos, yo también los abro de repente y me despierto de repente.

bottom of page