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lodazal

Cuando E. se fue soñé que cruzábamos un lodazal juntas. Primero ella y yo la seguía. Estaba junto al mar, ella quería atravesarlo para ver que había tras esa especie de marisma. Se nos hundían los pies hasta las rodillas, pero yo andaba segura pisando donde ella pisaba. Tras esto, sólo estaba el mar.

J.
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